Jueces 6.1-23
Es normal ver como los acontecimientos presentes llevan a muchas personas a simplemente sobrevivir. Avanzan sólo por inercia, y subsisten con lo mínimo y necesario. Los temores los empujan a vivir totalmente sumergidos en sus propios problemas, cuidando lo poco, siendo egoístas y pensando cómo hacer para avanzar un día más.
Y ante una realidad que golpea nuestras vidas, hoy muchos están perdiendo su fe y relación con Dios. La falta de respuestas y soluciones impide ver a Dios y creer que tiene el poder para cambiar nuestros problemas. La duda crece dentro nuestro y nos lleva a pensar que Él no nos ama ni está interesado en nosotros.
Pero Dios no es ajeno a nuestro dolor o situación y siempre busca la manera de hablarnos. Y cuando menos esperanza tenemos o proyección del mañana, cuando ya pensamos que nuestras fuerzas no dan más, es cuando Él más busca hablar a nuestros corazones y recordarnos de donde nos sacó. Sus palabras son siempre de aliento y vida, Él desea despertar nuestro corazón para ampliar nuestra visión y llevarnos a ver mucho más de lo que vemos o pensamos.
Pero nos dejamos engañar por pensamientos que nos recuerdan todas las cosas que nos faltan para poder avanzar. Estos pensamientos no nos dejan ver que todo lo que necesitamos para avanzar se encuentra en Dios. Nosotros dependemos de Él y no Él de nuestras fuerzas, recursos o capacidades. Y saber que Dios nunca nos deja, que jamás nos abandona, y que nos promete que vamos a ver su bien y favor, nos da garantías para avanzar.
Hoy es tiempo de volver nuestro corazón al Señor y restaurar nuestra relación con Él. Necesitamos derribar altares, pensamientos, y aquellas cosas que hemos construido o dado lugar en nuestras vidas que han tomado el primer lugar y que le roban a Dios nuestra adoración. Necesitamos practicar una vida diaria de oración, adoración y lectura de la palabra para ser llenos del Espíritu Santo y no ser más controlados por los temores, dudas o problemas.
Es tiempo de ver que en nuestra ciudad hay personas que están esperando a recibir el Espíritu de Dios que está en nosotros. Tenemos un mensaje para dar, el cual va a dar vida a muchos.
REFLEXIÓN
¿Dónde está mi atención?
Poner nuestros ojos en la realidad, en lo que se ve que es temporal, momentáneo y pasajero, sólo nos lleva a no poder ver a Dios en lo que ya hizo y en lo que aún quiere hacer. Pone tu atención en Dios, descubrí cuánto te ama, dejá que Dios hable palabras de aliento a tu corazón y te muestre que está con vos siempre.
¿Qué altares tengo que derribar en mi vida que le han robado la adoración a Dios?
Necesitamos limpiar todo aquello que ha ocupado el centro de nuestra atención, ya sea pecados o cosas que se han puesto como prioridad. Hagamos de la adoración a Dios algo normal y cotidiano en nuestras vidas, y no sólo un momento especial para ser vivido una vez a la semana.
¿Estoy siendo lleno del Espíritu Santo?
Necesitamos ser llenos del Señor, para que los temores, dudas o problemas no gobiernen más nuestras vidas. Tenemos un mensaje para dar a muchos y despertar a través de Su Espíritu el corazón de los que aún están dormidos o simplemente están sobreviviendo.