En este tiempo más que nunca abundan los testimonios de personas que hacen cambios radicales en sus vidas en busca de un nuevo comienzo. La necesidad urgente de paz y felicidad los ha llevado a caer en falsas promesas que acaban trayendo aún más cansancio y dolor.
Pero Jesús nos dice que Él tiene ese nuevo comienzo que nos da vida una vez y para siempre. Él tiene esa vida plena que tanto buscamos. Pero para tenerla necesitamos experimentar un nuevo nacimiento.
En Juan 3 vemos cómo Nicodemo, un hombre religioso, se acercó a Jesús porque veía que Dios estaba con él y las maravillas que hacía. A pesar de su conocimiento había una curiosidad y búsqueda de más en él. Ante estas palabras Jesús le dice que es necesario nacer de nuevo para ver el reino de los cielos.
Experimentar el nuevo nacimiento es vivir un cambio radical que produce efectos contundentes en nuestra vida. A partir de esta experiencia personal nuestras prioridades cambian. Ahora es Jesús quien tiene el primer lugar.
Así como un compromiso mayor, dedicando nuestro corazón de lleno a Él. Pero esto es imposible con nuestras fuerzas, porque nuestra naturaleza nos lleva a distraernos en pasiones momentáneas que nada llenan nuestra vida (Tito 3.3).
Todo lo que debemos hacer es aceptar la vida que Jesús nos ofrece, entregarnos a Él para que su persona nos sea revelada y nuestros ojos sean abiertos para ver a Jesús como nuestro Señor y poder comprenderlo como nuestro Salvador.
Nicodemo estaba cerca de Jesús pero no lograba entender quién era, porque seguía aferrado a su vieja manera de pensar. Pero el nuevo nacimiento en Jesús nos posiciona en un nuevo fundamento. Ahora caminamos en las promesas de Jesús, en lo que Él nos habla.
No podemos abrazar esa nueva vida sin soltar el pasado. Jesús nos ofrece la vida que necesitamos y que solo es posible vivirla a través de Él. Experimentar esta nueva vida nos lleva a una entrega total, porque es ahí cuando comprendemos que Él lo entregó todo por nosotros primeramente.
REFLEXIÓN
¿Estoy viviendo la vida plena que Jesús me ofrece o sigo corriendo detrás de soluciones momentáneas?
Muchas cosas querrán prometernos felicidad y paz, pero Jesús es la única fuente de vida eterna. Él es el que lo llena todo.
¿Estoy comprometido con Jesús entregándome con todo mi corazón?
Jesús dice a quienes le seguían (Lucas 5.11) que es necesario dejarlo todo para seguirle a Él. Si lo ponemos como prioridad no habrá espacio en nuestra vida que quede vacío. Él sacia toda necesidad del alma.
¿Qué necesito soltar para abrazar la vida que Jesús me ofrece?
Cada uno de nosotros batallamos con cosas específicas que quieren tomar el lugar de Jesús. Un encuentro con Él nos trae luz para identificar aquella cosas y abrazar la libertad real en Cristo.