Es fácil sostener la fe cuando las cosas suceden según lo esperado. Cuando las respuestas de nuestras oraciones llegan en el tiempo deseado. Pero qué pasa cuando no vemos la respuesta que queremos. Cuando el milagro, según nuestro parecer, tarda en llegar o aun no llega.
Marta y Maria frente a la muerte de su hermano Lázaro le reclamaron a Jesús que si él hubiese estado a tiempo su hermano no habría muerto. (Juan 11.1-4)
Al igual que Marta y Maria, muchas veces cuando no sucede lo esperado nos frustramos, perdemos la fe y hasta nos enojamos con Dios.
Esto nos lleva a replantearnos, donde realmente estamos poniendo nuestra fe. Tenemos a Dios como al genio de la lampara al que le pedimos que cumpla todos nuestros deseos. Entonces nuestra fe esta condicionada por nuestras necesidades momentáneas y limitada por nuestra mentalidad humana. (Santiago 4.4) Pero Dios está por encima de nuestras limitaciones.
La fe es realmente posible cuando se enfoca en Jesús (Hebreos 12.2) Cuando Jesús se entera que Lazaro estaba enfermo, ya tenia un plan. Lo que Jesús haría con Lazaro iba a provocar que muchas personas conozcan el poder de Dios.
«Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado» Juan 11.4
Dios no improvisa con nosotros, él está por encima de nuestra situación momentánea. Él nos creó, nos ama y conoce lo que es mejor para nosotros. Pero en vez de mirar a Jesús y confiar en él perseguimos el milagro momentáneo, perdiendo de vista que el milagro nunca fue el fin, siempre fue el medio que nos lleva a descubrir a Jesús.
EL MILAGRO NUNCA FUE EL FIN, SIEMPRE FUE EL MEDIO QUE NOS LLEVA A DESCUBRIR A JESÚS
No esta mal que creamos en milagros, pero si teniendo nuestro milagro olvidamos a Jesús, al fin del día no tenemos nada. En cambio, si logramos ver a Jesús, entonces lo tenemos todo. (Mateo 6.33) Necesitamos enfocar nuestra fe en Jesús y confiar plenamente en él.
CUANDO ENFOCAMOS NUESTRA FE EN JESÚS Y CAMINAMOS CONFORME A ESO, VEMOS MILAGROS SUCEDER EN NUESTRAS VIDAS, PERO SIEMPRE JESÚS ES EL CENTRO. Descubrir a Jesús es todo lo que necesitamos. (Juan 6.28-40)
SIEMPRE JESÚS ES EL CENTRO
Muchos han experimentado milagros en sus vidas pero han olvidado a Jesús en el camino.
Los milagros en la Biblia son descriptos como señales, una señal es el indicio de algo más. El milagro es la señal de que hay un Dios que es más grande que cualquier cosa que podamos atravesar. El mayor milagro es que Dios pensó en nosotros y entregó su hijo para salvarnos. Por Jesús hoy tenemos libertad y nuestra vida esta completa únicamente en él.
EL MAYOR MILAGRO ES QUE DIOS PENSÓ EN NOSOTROS Y ENTREGÓ SU HIJO PARA SALVARNOS
“… Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!…” Romanos 5.2-11
Cuando logramos ver a Jesús y lo que él hizo por nosotros, podemos experimentar una fe inquebrantable. Conocemos hombres en la Biblia que estuvieron dispuestos a arriesgar su vida por sostener su fe, porque creían en la promesa de salvación que les esperaba (Daniel 3.7-30)
Hoy para nosotros la salvación no es solo una promesa, es una realidad que solo Jesús pudo hacer posible a través de la cruz. Esta realidad nos mantiene firmes porque sabemos que él ya lo venció todo por nosotros, y que en ninguna circunstancia vamos a estar solos.
La fe no es una emoción positiva, es ver a Jesús aun en medio de la crisis. Jesús no quiere que te limites a tener un milagro, quiere que lo descubras a él, el hacedor de milagros, nuestra única esperanza.
REFLEXIÓN
¿ESTOY ENFOCANDO MI FE EN MI PROPIA NECESIDAD? No podemos creer en un Dios sobrenatural si seguimos aferrados a un razonamiento humano.
¿ESTOY VIENDO A JESÚS DETRÁS DEL MILAGRO? El milagro nunca es el fin, sino el medio para poder descubrir a Jesús.
¿MI FE ESTA SIENDO CONDICIONADA POR ALGO? Nuestra fe decae al no ver resultados, porque es sostenida por un Dios que no cambia y sigue teniendo todo el poder.