“Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. confíen en el señor para siempre, porque el señor es una roca eterna.” Isaías 26.3-4 (NVI)
Vivimos en la era de la “sobre información”, hacemos múltiples cosas a la vez y tenemos cientos de posibilidades al alcance de la mano gracias a la tecnología. Pero esto nos lleva a vivir en una estimulación constante, y como resultado cada vez es menor nuestra capacidad de concentración y atención. El problema es que esta realidad se traslada a aspectos verdaderamente importantes de nuestras vidas, nos cuesta sostener decisiones que requieran constancia y espera, y necesitamos buscar alternativas todo el tiempo.
Ni hablar si consideramos la inestabilidad que el mundo vive en estos últimos años; guerras inesperadas, pandemia, caídas económicas y cuantas cosas más que nos hacen sentir que el futuro es incierto y que todo es “relativo”. Tanto es así que nos cuesta aferrarnos a una verdad, a un plan a una decisión.
Tomamos la decisión de seguir a Jesús y creer en sus planes para nosotros, pero ante la espera, la crisis o la incertidumbre corremos en busca de un plan B, una alternativa, otra opción.
Luchamos constantemente con distracciones que quieren mover nuestra atención hacia otro lado. Y las distracciones más peligrosas muchas veces son nuestras emociones y pensamientos. La manera en la que percibimos lo que sucede a nuestro al rededor, esos sentimientos engañosos que quieren hacernos dudar de que Dios sigue estando con nosotros, nos llevan a declinar importantes decisiones. Pero esta actitud nos vuelve personas permeables a los problemas, dubitativas e inestables en nuestro caminar. (Santiago 1.6-8)
Sin embargo, cuando la realidad que nos rodea nos empuja a correr en busca de alternativas y mantenernos alertas, Dios por el contrario nos desafía a mantenernos firmes, a sostener un carácter firme en la decisión de confiar en Él.
Un carácter firme no refiere a una persona soberbia y poco moldeable, sino a aquel que permanece con su confianza puesta en Dios a pesar de lo que le rodea. Que aprovecha cada prueba y obstáculo para fortalecer su fe, recordando que las dificultades son una oportunidad más para ver el poder de Dios. (Romanos 5:3-5)
AFERRARNOS CON CONFIANZA A DIOS EN EL PROBLEMA, NO NOS DESGASTA, SINO QUE NOS FORTALECE.
A la meta se llega con la gran decisión de salir de donde estamos, y muchas pequeñas decisiones de mantenernos constantes en la carrera. Tomamos la decisión de seguir a Jesús y creer en lo que él dice de nosotros, pero día a día necesitamos tomar decisiones que nos mantengan en esa dirección. Decisiones respecto a; a qué palabras doy lugar en mi vida, qué relaciones decido alimentar o cortar, cómo decido invertir mi tiempo, qué necesito dejar de consumir o que hábitos necesito modificar. Ninguna decisión importante se declina de la noche a la mañana, cada día tenemos la oportunidad de mantenernos enfocados y hacerle frente a las distracciones externas e internas que nos quiere desviar.
Si podemos hacerlo, si podemos mantenernos firmes y constantes, no es por nuestra propia capacidad, podemos esforzarnos porque lo hacemos aferrados y anclados a una esperanza segura. Los planes y las promesas de Dios sobre nuestras vidas son planes seguros y firmes, su palabra es verdadera y eso nos mantiene sostenidos aun cuando todo a nuestro al rededor se pueda desmoronar.
“PERO LOS PLANES DEL SEÑOR SE MANTIENEN FIRMES PARA SIEMPRE; SUS PROPÓSITOS NUNCA SERÁN FRUSTRADOS.” SALMOS 33.11. NTV
Hoy podemos tomar la decisión de una vez más aferrarnos a Dios con fe, y mantenernos constantes en esa confianza, sabiendo, aunque no estamos solos. Dios nos dejó a su Espíritu Santo para que nos acompañe SIEMPRE, que nos recuerde la verdad de Dios y así poder hacer frente a cualquier distracción que nos quiera desanimar. (Juan 14.15-18).
REFLEXIÓN:
¿ESTOY DEJANDO QUE LO QUE ME RODEA DESVÍE MI ATENCIÓN DE LO QUE DIOS QUIERE HACER EN MI VIDA? Dejar que lo que me rodea condicione mis decisiones me vuelve inestable y no me permite ver resultados en mi vida.
¿QUÉ PEQUEÑAS DECISIONES PUEDO TOMAR PARA MANTENERME CONSTANTE EN LA GRAN DECISIÓN DE CONFIAR EN DIOS? Son las pequeñas decisiones diarias que me ayudan a mantenerme enfocado que lo que Dios tiene para mí y firme en mi confianza en él.
¿ESTOY LUCHANDO SOLO CONTRA LO QUE QUIERE DESVIARME DEL PLAN DE DIOS? Dios nos dejó a su Espíritu Santo, y una iglesia que nos acompaña para que no luchemos solos. No es por nuestras fuerzas sino por lo que Dios puede hacer en mí y a través de mí.