“6 Pido a dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos.” Filemón 1:6 NVI
Curiosamente, cuando escuchamos la palabra “acompáñame” de acuerdo a la expresión corporal y el rostro de la persona que nos lanza la invitación, nuestro cuerpo sabe perfectamente qué hacer. Probablemente no acompañemos con gusto a un director que nos llama a dirección o a un jefe con cara de malo que nos invite a la oficina.
Verdaderamente, el significado de la palabra ACOMPAÑAR es muy profundo; COMER DEL MISMO PAN. SENTARSE A LA MESA EMOCIONAL del otro (COMUNIÓN) e intercambiar cuanto hay en ella: sentimientos, emociones, deseos, preocupaciones, esperanza. Es caminar juntos.
¿Alguna vez deseaste que alguien se te acerque con la invitación de acompañarle a hacer algo importante, relevante, trascendental?
Sin embargo, hemos vivido por años persiguiendo sueños por nuestra propia cuenta. La mayoría de nosotros vivimos la vida por accidente. Dejamos que las cosas sucedan. Pero la realización personal se consigue cuando vivimos con un propósito.
Hoy Jesús nos invita a caminar en su propósito, a acompañarlo en un plan eterno, pero necesitamos decidir si vamos a seguir la invitación de Jesús o seguir viviendo bajo nuestros instintos.
Sabemos que la vida puede volverse muy difícil por momentos, y qué difícil es caminar solos. Tiene sentido poder confiar en otros para que se unan a nuestro propósito Individualmente somos inútiles, pero juntos somos extraordinarios. Es importante ser intencionales en no caminar solos, dejarnos acompañar por otros, y acompañar a aquellos que están a nuestro lado. La iglesia está para acompañarnos y caminar juntos.
Desde el comienzo de la humanidad, a partir de Adán y Eva (GÉNESIS), la culpa la victimización se introdujeron en el ser humano, ellos quisieron seguir sus propios instintos y tomar sus propias decisiones, que como resultado los movió del plan original para el cual Dios los había creado. Sin embargo, el plan de Dios para la humanidad nunca cambió. Dios hizo lo necesario para salvarnos, y si estás leyendo esto es porque Dios quiso recordártelo.
El amor de Dios por la humanidad nunca dejó de ser, pero una mala decisión nos arrastró a todos a estar lejos de Él. Para romper esa distancia Jesús mismo se entregó. Jesús se entregó voluntariamente por completo para hacerte la invitación de seguirlo a Él y darte un propósito eterno.
TITO 2.14 Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.
Hoy Jesús te invita a que lo acompañes a cambiar al mundo, es decir, amar a Dios con todo tu corazón y amar a las personas como él lo hace. Él nos ve aptos para caminar a su lado, y nos dice “sígueme, tengo planes para ti.” Si esta invitación te asusta, está bien, significa que estás enfrentando a algo realmente importante. (Juan 14.11)
Pero aun si en el camino uno de nosotros se siente débil, otro puede levantarlo, y si todos nos debilitamos, Dios nos levanta. Porque no solo caminaremos juntos, sino que nos une un propósito, una misma fe. La fe en Jesús nos une y nos impulsa hacia algo extraordinario.
REFLEXIÓN:
¿ESTOY VIVIENDO UNA VIDA CON PROPÓSITO? Muchos viven una vida por accidente, pero dios nos creó con un propósito eterno, vivirlo es lo único que le da sentido a nuestra vida.
¿ESTOY VIVIENDO ACOMPAÑADO Y ACOMPAÑANDO A OTROS? La vida es muy difícil a veces, y no fue diseñada para que caminemos solos. juntos podemos lograr cosas increíbles y cumplir así propósito de dios.
¿ESTOY CREYENDO EN LO QUE JESÚS TIENE PARA Mí? Jesús se entregó voluntariamente por completo para hacerte la invitación de seguirlo a Él y darte un propósito eterno. ¡HOY TENEMOS LA OPORTUNIDAD DE ACEPTAR SU INVITACIÓN Y CAMINAR JUNTOS EN ESE PROPÓSITO!