«Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.» Romanos 12:1-2
Todos quieren lo nuevo, hasta que lo nuevo llega. Y cuando lo nuevo llega, es normal que nos resistamos al cambio.
Queremos nuevas oportunidades, mejores resultados y experiencias diferentes. Pero hay algo que muchas veces olvidamos, y es que todo lo nuevo viene acompañado de cambios. Y ahí comienza la resistencia.
Porque cambiar significa dejar lo conocido, modificar rutinas, aprender otra vez y perder, por un momento, la sensación de tener todo bajo control.
Las personas no suelen resistirse al resultado del cambio, sino al proceso de los cambios. Queremos llegar a un lugar diferente, pero usando el mismo camino. Queremos resultados nuevos, pero manteniendo las mismas costumbres. Queremos que algo cambie, siempre y cuando no tenga que cambiar nada en nosotros.
EL VERDADERO DESAFÍO DE LO NUEVO ES ESTAR PREPARADOS PARA RECIBIRLO.
En cierta ocasión, algunos se acercaron a Jesús a preguntarle, porque no entendían por qué sus discípulos no ayunaban. Los discípulos de Jesús no hacían las cosas como los demás. Es más, en Lucas lo dice de manera más clara (Marcos 2:18-22; Lucas 5:33).
Los discípulos de Juan y de los fariseos estaban acostumbrados a una forma determinada de expresar su fe. Ellos ayunaban y hasta esperaban que todos hicieran lo mismo.
El problema no era el ayuno. De hecho, Jesús dijo que llegaría el momento en el que sus discípulos también ayunarían. El problema era que estaban intentando entender algo nuevo con una mentalidad vieja.
Jesús estaba haciendo algo que no entraba ni en sus estructuras, ni en sus costumbres ni en sus expectativas. Porque la resistencia siempre intenta evaluar lo nuevo usando como medida lo conocido.
Marcos 2:21-22 «Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva. De hacerlo así, el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor. Ni echa nadie vino nuevo en recipientes de cuero viejo. De hacerlo así, el vino hará reventar el cuero y se arruinarán tanto el vino como los recipientes. Más bien, el vino nuevo se echa en recipientes de cuero nuevo.»
Por eso Jesús les habló de un vestido nuevo y de vino nuevo. Jesús no vino simplemente a poner un remiendo sobre lo que ya existía, sino que vino a traer algo nuevo. Y lo nuevo no puede ser recibido como un simple agregado a lo viejo.
No podemos agregar un poco de lo nuevo y continuar con las mismas costumbres, la misma mentalidad y la misma manera de vivir. Porque lo nuevo necesita un recipiente nuevo.
Un odre era un recipiente de cuero que tenía que tener la capacidad de estirarse. El vino nuevo, durante su proceso de fermentación, se expande y ejerce presión desde adentro. Un odre nuevo puede estirarse y acompañar ese proceso. Pero un odre viejo se vuelve duro, rígido y pierde su capacidad de expandirse. Entonces, cuando recibe el vino nuevo… terminaba rompiéndose.
El problema no era el vino, sino la incapacidad del recipiente para contenerlo. Y eso es lo que produce la resistencia. El problema no es lo nuevo, sino la resistencia que ponemos nosotros.
Porque nos volvemos rígidos y pensamos que nuestra manera es la única manera. Confundimos nuestras costumbres con convicciones. Confundimos lo conocido con lo correcto. Y terminamos rechazando lo nuevo… y no porque sea malo, sino porque es diferente a lo que conocemos.
Muchas veces pedimos que llegue lo nuevo, pero no siempre estamos dispuestos a convertirnos en personas capaces de recibirlo. Pero Jesús nos está enseñando que lo nuevo no solamente necesita ser deseado, sino que también necesita ser contenido.
5 CLAVES PARA RECIBIR LO NUEVO.
#1 CAMBIO DE MENTALIDAD. El primer lugar donde nos resistimos a lo nuevo es en nuestra mente. Queremos resultados diferentes, pero seguimos pensando, decidiendo y reaccionando como siempre. Pero antes de cambiar nuestras circunstancias, Dios quiere transformar nuestra manera de pensar.
Romanos 12:2 «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.»
Toda transformación comienza con una renovación. Y muchas veces, lo primero que tiene que ser renovado es nuestra manera de pensar… y no nuestro entorno, circunstancias u oportunidades. Porque si cambia todo a nuestro alrededor, pero no cambia nada dentro de nosotros, vamos a seguir repitiendo los mismos resultados.
Podemos entrar en un nuevo tiempo con una mentalidad vieja. Podemos recibir una nueva oportunidad con los mismos temores. Podemos estar rodeados de algo nuevo y seguir viviendo como antes.
Ellos estaban acostumbrados a repetir costumbres, pero Jesús vino a ofrecerles una relación. Porque Jesús no quiere solamente cambiar lo que hacemos… quiere transformar nuestra manera de pensar, de vivir y de relacionarnos con Él. Una mente que no está dispuesta a ser renovada nunca estará preparada para vivir algo nuevo.
#2 SOLTAR LO VIEJO. No todo lo viejo es malo… Algunas cosas fueron buenas y necesarias para un tiempo, pero pueden convertirse en un límite si no sabemos soltarlas. Honrar lo que pasó no significa quedarnos viviendo ahí.
Filipenses 3:13-14 «Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.»
No podemos caminar con Jesús hacia lo nuevo si seguimos aferrados a nuestras cosas. Porque donde está nuestro tesoro, también va a estar nuestro corazón (Mateo 6:21).
#3 ROMPER LÍMITES. Muchas veces pedimos más, pero seguimos preparando lugar para poco. Si queremos nuevas oportunidades, crecimiento y nuevas personas, tenemos que ampliar nuestra capacidad para recibirlas.
Isaías 54:2 «Ensancha el espacio de tu tienda y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas.»
Necesitamos abrir nuestro corazón a lo que Jesús tiene para nosotros. Muchas veces nuestro límite no es la falta de oportunidades, sino la poca capacidad que preparamos para recibirlas.
No podemos pedirle más a Dios mientras seguimos preparando lugar para lo mismo. La preparación es una demostración de que realmente creemos que algo nuevo viene. Si creemos que algo nuevo viene… tenemos que comenzar a prepararnos hoy.
#4 MANTENETE FLEXIBLE. El odre nuevo podía expandirse con la presión del vino. El odre viejo, por su rigidez, terminaba rompiéndose.
Ser flexible no significa abandonar nuestras convicciones. Significa entender que el mensaje no cambia, pero nuestras formas y métodos pueden cambiar.
Proverbios 12:15 «Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio escucha el consejo.»
Ser flexible es reconocer que nuestra manera no es la única manera y es tener la humildad de escuchar, aprender y permitir que alguien nos muestre algo que todavía no estamos viendo.
La rigidez se justifica diciendo que siempre fue así. Pero la flexibilidad siempre busca poder aprender. No podemos confundir nuestras preferencias con nuestras convicciones.
Porque para crecer tenemos que estar dispuestos a ser estirados. Una persona sabia tiene convicciones firmes, pero mantiene un corazón abierto para aprender.
#5 NO TE RINDAS. Comenzar algo nuevo produce entusiasmo, pero sostenerlo requiere fe, perseverancia y determinación.
Porque cuando pasa la emoción del comienzo, aparecen las dificultades, el cansancio, las dudas y las ganas de volver a lo conocido.
Hebreos 10:39 «Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.»
Nosotros no somos de los que retroceden cuando el camino se vuelve difícil. Somos de los que creen, avanzan y perseveran. No interpretemos la dificultad como una señal de que tenemos que volver atrás.
Muchas veces, la resistencia es una señal de que estamos saliendo de lo conocido. No abandonemos en medio del proceso lo que comenzamos creyendo. Lo nuevo no es solamente para los que se animan a comenzar… es para los que deciden no rendirse.
REFLEXIÓN
¿ESTOY PREPARADO PARA RECIBIR LO NUEVO?
Muchas veces pedimos que llegue lo nuevo, pero no siempre estamos dispuestos a convertirnos en personas capaces de recibirlo. Pero Jesús nos está enseñando que lo nuevo no solamente necesita ser deseado, sino que también necesita ser contenido.
¿QUÉ TENGO QUE SOLTAR PARA AVANZAR?
Toda transformación comienza con una renovación. Y muchas veces, lo primero que tiene que ser renovado es nuestra manera de pensar… y no nuestro entorno, circunstancias u oportunidades. Porque si cambia todo a nuestro alrededor, pero no cambia nada dentro de nosotros, vamos a seguir repitiendo los mismos resultados.
¿ESTOY DISPUESTO A CAMBIAR MI MANERA DE PENSAR?
Muchas veces, la resistencia es una señal de que estamos saliendo de lo conocido. No abandonemos en medio del proceso lo que comenzamos creyendo. Lo nuevo no es solamente para los que se animan a comenzar… es para los que deciden no rendirse.