«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres» Hechos 17:24
¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 2 de PRIMERO ORÁ. Creemos que cuando oramos, Dios ordena nuestro interior y renueva nuestra fe. Buscá un lugar tranquilo, abrí tu corazón y dejá que Él te hable.
En el Antiguo Testamento, la presencia de Dios no estaba al alcance de cualquiera. No era un espacio abierto: estaba en un lugar reservado y casi imposible de acceder, y solo las personas que Dios había establecido podían entrar allí.
«Pero en la segunda parte entra únicamente el sumo sacerdote, y solo una vez al año, provisto siempre de sangre que ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia cometidos por el pueblo.» Hebreos 9:7 NVI
Era un sistema marcado por límites claros. Pero cuando Jesús vino, todo cambió. Él abrió el camino, quitó esas barreras y nos dio algo impresionante: la posibilidad de tener a Dios tan cerca que ahora habita en nosotros.
«¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?» 1 Corintios 3:16 NVI
Aunque Dios ahora habita en nosotros, muchas veces seguimos pensando que necesitamos algo excepcional para sentirlo cerca. Creemos que si no hay un momento especial, una sensación intensa o una experiencia particular, entonces «no pasó nada». Y sin darnos cuenta, limitamos su cercanía a lo que sentimos o al ambiente del momento. Pero Jesús nos enseñó otra cosa. Él dijo que está con nosotros todos los días.
«enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.» Mateo 28:20 NVI
No depende de una emoción, de un clima espiritual o de algo extraordinario. Su presencia está en lo simple, en lo cotidiano, en lo que vivimos todos los días. Cuando trabajamos, cuando estudiamos, cuando viajamos, cuando estamos bien y cuando estamos agotados. Incluso cuando no sentimos nada, Dios está.
No tenemos que perseguir «momentos» para saber que Dios está cerca. Podemos confiar en que Él habita en nosotros y camina con nosotros en cada paso. Por eso, en vez de buscar experiencias extraordinarias, aprendemos a disfrutar su presencia en lo común, en lo real, en lo diario. Tenemos una relación que no depende de emociones ni estructuras. Jesús rompió todas las barreras para que vivamos una cercanía constante, simple y verdadera con Él.
«Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros» Hechos 17:27 NVI
REFLEXIÓN
¿ESTOY BUSCANDO EXPERIENCIAS EXTRAORDINARIAS O UNA RELACIÓN DIARIA CON DIOS?
Decidamos hoy vivir una relación constante, simple y sincera con Dios. Hagámoslo en lo cotidiano: en nuestras rutinas, decisiones y pensamientos, sin esperar emociones fuertes ni ambientes especiales. Cada vez que recordemos su presencia, detengámonos un instante para hablarle, agradecerle o confiarle lo que llevamos en el corazón.