¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 3 de PRIMERO ORÁ. Elegimos empezar cada día conectados con Dios y poniendo nuestra confianza en Él. Tomate este momento y abrí tu corazón a Su voz.
Marcos 11:22-24 «―Tengan fe en Dios —respondió Jesús—. Les aseguro que, si alguno dice a esta montaña: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda en el corazón de que lo que dice sucederá, lo obtendrá. Por eso les digo: crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración y lo obtendrán.»
Como iglesia creemos que la oración es nuestra primera opción y no nuestro último recurso. Sin embargo, cuando enfrentamos situaciones que superan nuestra lógica, es fácil resignarnos y pensar que no hay salida. Es ahí cuando nos enfocamos en nuestras limitaciones y olvidamos con quién estamos hablando.
Jeremías 32:17 «¡Ah, mi Señor y Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.»
Salmo 147:5 «Excelso es nuestro Señor y grande su poder; su entendimiento es infinito.»
Lo imposible para nosotros nunca es imposible para Dios. Orar es poner nuestra fe en Él. La palabra «imposible» solo describe hasta dónde llegan nuestras fuerzas, pero jamás puede definir el poder de nuestro Dios. Él no necesita que las circunstancias estén a nuestro favor ni que el panorama sea favorable para actuar.
Jeremías 32:27 «Yo soy el Señor , Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?»
Un diagnóstico médico, un problema familiar, una dificultad económica o cualquier otra situación que parezca imposible son escenarios donde podemos reconocer el poder de Dios. Cuando oramos, no estamos recitando una lista de deseos ni intentando convencer a Dios para que actúe. Orar es entregarle nuestras limitaciones a Dios quien tiene todo el poder.
Apocalipsis 1:8 «Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso».
El problema es que muchas veces nos rendimos demasiado rápido cuando la respuesta no llega en el tiempo que esperamos. Olvidamos que la fe no depende de lo que nuestros ojos pueden ver hoy, sino de nuestra confianza en quién es Dios.
Si ponemos nuestra mirada únicamente en lo que podemos resolver con nuestras propias fuerzas, vamos a frustrarnos. Pero cuando elegimos confiar en Dios, podemos encontrar paz aun cuando no entendamos lo que está pasando.
Juan 16:33 «Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.»
No importa que tan alto o firme parezca el obstáculo que tenés enfrente hoy, ¡para Dios no hay imposibles! No te rindas, seguí orando y creyendo que Dios tiene el poder, porque las promesas son para los que permanecen creyendo en Él.
Hebreos 10:35-36 «Así que no abandonen su confianza, la cual ha de ser grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.»
¿ESTOY CREYENDO EN EL PODER DE DIOS AUNQUE NO VEA LA RESPUESTA?
Si hoy estamos orando por algo y todavía no vemos una respuesta, no nos rindamos. Sigamos creyendo, orando y confiando en Él. Nuestra fe no depende de lo que podamos ver hoy, sino de quién es Dios. Aunque todavía no veamos nada, podemos descansar sabiendo que Dios sigue teniendo el control y que su poder no tiene límites.