¡VIVÍ LIBERTAD!


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La semana pasada veíamos como hay mentiras que quieren disfrazarse de verdad. Una de las más grandes mentiras que el enemigo quiso implantar en el hombre, es que podía vivir sin Dios. Que la verdadera libertad es hacer todo lo que yo quiera y sienta. Hoy escuchamos frases como “si te hace bien está bien”, “si lo sentís hacelo”, “cree en lo que a vos te parezca bien”, “es tu vida, es tu decisión.” Esta falsa libertad termina haciéndonos esclavos de nosotros mismos, de nuestras debilidades o placeres, corriéndonos de la verdad (2 Pedro 2:19).

Pero nosotros sabemos que la única y verdadera libertad está en Jesús. Él ya nos hizo libres, y nos ofrece una vida plena, una libertad que no está determinada por nuestras circunstancias sino por lo que Él ya hizo por nosotros. Jesús nos hizo libres para que vivamos y experimentemos esa vida plena que solo en Él podemos encontrar (Gálatas 5:1). Por eso es clave mantenernos firmes en la verdad de Jesús, en Su Palabra, para que ninguna mentira pueda volver a esclavizarnos (Romanos 6:16-18).

A medida que vayamos conociendo más a Dios, vamos a poder experimentar esta vida y esta libertad que solo está en Jesús (Juan 8:31-32 / Juan 17:3). Caminar en una falsa libertad, nos lleva a vivir una vida egoísta, en la que solo importa lo que yo quiero y deseo, no solo que no conseguimos que nada nos pueda satisfacer, sino que acabamos viviendo aislados, solos.

Pero la verdadera libertad no nos aísla, sino que nos enseña la importancia y la necesidad de caminar juntos. Aunque quieran hacernos creer que lo que hacemos solo nos afecta a nosotros. La realidad es que, conscientes o no, somos influencia, y nuestras acciones y decisiones siempre repercuten en la vida de alguien más. La verdadera libertad no es hacer todo lo que quiera sin importarme nada, sino que nos hace libres para amar y cuidar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Gálatas 5:13).

Encontrarnos con la libertad de Jesús nos lleva a descubrir que nuestra vida tiene un propósito que va más allá de nosotros mismos. Descubrimos que fuimos hechos libres para llevar libertad a aquellos que aún se encuentran en esclavitud (Lucas 4:18-19).

 

REFLEXIÓN

¿Hay algo que aún quiere esclavizarme?
¡Jesús entregó su vida para hacernos libres! Hoy podés comenzar a experimentar la verdadera libertad en Él. Mantenernos firmes en Su verdad nos hace verdaderamente libres.

¿Estoy siendo consciente de que mis decisiones afectan a alguien más?
La verdadera libertad no es hacer lo que queremos sin medida, sino saber que cada decisión afecta la vida de alguien más, la verdadera libertad me lleva a amar y pensar en mí y en mi prójimo.

¿Estoy compartiendo esta libertad con mi entorno?
Aún hay personas que se encuentran oprimidas y esclavizadas, Dios nos hizo libres para llevar libertad a los cautivos. Tomemos nuestra posición, ¡abracemos la libertad que solo hay en Jesús!