«Tú, mujer estéril, que nunca has dado a luz, ¡grita de alegría! Tú, que nunca tuviste dolores de parto, ¡prorrumpe en canciones y grita con júbilo! Porque más hijos que la casada tendrá la desamparada, dice el SEÑOR. Ensancha el espacio de tu tienda y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque a derecha y a izquierda te extenderás; tu descendencia desalojará naciones y poblará ciudades desoladas.» Isaías 54:1-3
Es increíble ver cómo una persona puede terminar viviendo muy por debajo de su potencial. Y no por falta de capacidad, sino porque algo le hizo creer que no puede dar más.
Sin darnos cuenta, nos vamos achicando. Nos achicamos en nuestra fe, expectativas y visión. Y poco a poco nos adaptamos tanto a la realidad que terminamos conformándonos con sobrevivir.
SON MUCHOS LOS FACTORES QUE NOS PUEDEN LLEVAR A VIVIR CONDICIONADOS Y LIMITADOS.
#1 EXPERIENCIAS VIVIDAS. Todos llegamos con un pasado. Es increíble cómo una experiencia puede marcar nuestra vida para bien o para mal.
El haber sufrido rechazo, abandono, traición, fracasos, palabras hirientes, decepciones y pérdidas nos lleva a construir nuestra vida, sin darnos cuenta, en base a esas experiencias.
Como nos fue mal una vez, ya no lo intentamos. Como nos lastimaron, ya no confiamos en nadie. Como fracasamos, ya no esperamos algo diferente.
#2 LO QUE ESCUCHAMOS. Hay palabras que hieren, que son como dardos que se clavan en nuestra mente. Palabras que pesan, que nos etiquetan y que todavía siguen gobernando nuestras emociones y decisiones.
Personas que nos han dicho que no servimos para nada, que no podemos, que no entendemos nada y que jamás vamos a cambiar. Pensamos que las palabras se las lleva el viento… pero no, quedan clavadas en nuestra mente.
Lo triste es cuando esa voz externa se convierte en nuestra voz interna, y nos repetimos nosotros mismos las palabras que otros nos han dicho, dándoles poder al creerlas.
#3 LO QUE VEMOS. La realidad visible muchas veces nos limita. Al ver una realidad, como no tener dinero, estudios u oportunidades, empezamos a sentir que no tenemos las condiciones necesarias para avanzar.
#4 EL MIEDO. Muchos no avanzan porque tienen miedo. El 98% de los temores nunca se cumplen. Tenemos miedo a equivocarnos, a perder, a hacer el ridículo y a volver a sufrir.
A causa del miedo, preferimos ni siquiera intentarlo. El conformismo muchas veces no nace de la comodidad, sino del miedo.
#5 LA COMPARACIÓN. La comparación es un sentimiento muy destructivo porque nos hace creer que otros pueden o tienen y nosotros no. Sentimos que solo nosotros luchamos contra estas cosas y los demás no.
Nos sentimos poca cosa, que no somos capaces, que somos insignificantes y que no tenemos las condiciones necesarias.
#6 EL PASADO. Vivimos mirando hacia atrás, provocando que el pasado siempre esté presente. Recordamos todo el tiempo los errores que hemos cometido, nuestros pecados, momentos en los que la pasamos muy mal y oportunidades que hemos perdido.
Creemos que la historia terminó y que no habrá nuevas ni segundas oportunidades.
#7 Y SIN DARNOS CUENTA FORMAMOS UNA MENTALIDAD NEGATIVA Y LIMITADA. Este puede ser el más peligroso de todos, porque nos acostumbramos a vivir con sabor a poco.
Porque el conformismo es cuando nos acostumbramos tanto a una realidad que dejamos de creer que Dios puede hacer algo distinto.
Ya no esperamos nada nuevo. No creemos más, aunque nos consideremos personas de fe. No oramos ni peleamos más.
Nos conformamos con sobrevivir y nos autoengañamos pensando que está bien vivir así y que es normal. Nos conformamos con estar vivos simplemente y que por esa razón debemos ser agradecidos.
NO CONFUNDAMOS GRATITUD CON CONFORMISMO.
Conformismo es aceptar fácilmente cualquier circunstancia. Aun cuando nos hacen mal, no son agradables o no es lo que queremos. Conformismo es dejarse estar y dejar de creer.
No nos engañemos, porque esto no es madurez, ni gratitud, y tampoco es fortaleza o mayor capacidad de soportar.
Es que poco a poco nos fuimos acostumbrando a vivir limitados. Nos fuimos achicando y nos hemos limitado a solo seguir respirando.
Dejamos de avanzar, de creer y pelear por más. Y solo caminamos por esta vida resignados a la realidad que nos tocó vivir.
Nos adaptamos tanto a la realidad que terminamos viviendo muy por debajo de lo que Dios tiene para nuestras vidas.
LA REALIDAD PUEDE DESCRIBIR NUESTRO PRESENTE PERO NO DETERMINA NUESTRO FUTURO.
Nuestra realidad puede no ser la mejor, pero aun así no tiene el poder para definir nuestro futuro. Porque la verdad de Dios está por encima de nuestra realidad.
Isaías 53 es un pasaje lleno de esperanza porque nos habla de la profecía del siervo sufriente, la promesa del Mesías y de un Salvador.
Pero no un salvador sociopolítico como muchos esperaban, o aún hoy esperan. Sino de uno que cargó con nuestros pecados e iniquidades sobre su cuerpo. Él sufrió en nuestro lugar para que por su dolor seamos nosotros sanados.
Dios, viendo nuestra realidad, no la aceptó como nuestro fin. No nos dejó en esa condición en la que estábamos, que era estar muertos en nuestros pecados como ovejas descarriadas (Lucas 19:10).
Isaías 53:6 «Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el SEÑOR hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros.»
Pero Isaías 54 es Dios hablando al pueblo de Israel, que estaba en esclavitud. Le habla a un pueblo que estaba quebrado, humillado y exiliado. Habían sido llevados cautivos por diferentes imperios como los asirios, babilonios y persas.
Su tierra había sido destruida, les habían robado la identidad y no tenían seguridad. Se sentían abandonados por Dios, derrotados y sin futuro.
Dios usa la imagen de una mujer estéril y desamparada para describir cómo ellos se sentían. La razón de esto es porque en esa cultura el no tener hijos era una vergüenza social. La imposibilidad de dar fruto o vida representaba dolor, frustración, sensación de fracaso y muchas veces de rechazo o falta de futuro.
Y no solo estéril, sino que Isaías 54:1 también la llama «desamparada». Eso habla de algo sin cuidado, sin cobertura y sin la protección que necesita.
En esa cultura, la seguridad de una mujer normalmente estaba ligada a su padre, esposo o sus hijos. Una mujer, si esa cobertura quedaba muy expuesta a nivel económico, social y emocional.
Es por eso que las viudas y mujeres abandonadas aparecen muchas veces como personas vulnerables en la Biblia.
Pero Dios le habla a una nación que había perdido toda expectativa y futuro. Dios, viendo su realidad, les habla. Él siempre habla, aun cuando no hay esperanza para nosotros.
Dios, aun viendo su realidad, no la aceptó Pero muchas veces nosotros aceptamos nuestra realidad y dejamos que nos condicione.
NUESTRA REALIDAD NUNCA SERÁ MÁS GRANDE QUE DIOS.
Cuando Dios habla, no hay realidad ni circunstancia que pueda oponerse a su palabra. Esto mismo es lo que le declara Jesús a Satanás en Mateo 4:4.
Jesús tiene poder sobre la naturaleza. Hay autoridad en las palabras de Jesús aun sobre lo imposible (Mateo 8:27).
Él tiene poder sobre la muerte. No debemos temer, solo creer. Pero muchas veces numera realidad es como la muerte, que no tiene cambio. Porque mientras hay vida, hay esperanza. Pero la muerte habla de un fin (Marcos 5:35-36).
Él tiene palabras de vida eterna. Nos reunimos cada domingo a escuchar la palabra de Dios, porque ella tiene vida y es más poderosa que nuestra realidad. No son teorías, filosofías o pensamientos personales. La verdad de Dios está por encima de toda realidad (Juan 6:68).
Isaías 55:10-11 «Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.»
Dios no le habla según lo que ellos veían Porque donde ellos vean ruina, Dios vea restauración. Donde ellos veían vergüenza, Dios veía futuro. Donde ellos veían esterilidad, Dios veía generaciones.
CELEBREMOS CON FUERZAS AUNQUE NO LO VEAMOS TODAVÍA.
Es por eso que Dios les dice que griten de alegría. Lo lógico es no celebrar algo antes de tiempo o hasta que no suceda. Es por eso que muchos quieren ver primero y después creer.
Quieren estar seguros y después avanzar. Quieren tenerlo en sus manos y después celebrar. Es por eso que muchos no celebran nunca, ni antes ni después Pero la fe no funciona así.
Hebreos 11:1 «Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos.»
La fe se basa en lo que Dios dice en su palabra. No en lo que vemos, en lo que sentimos, en las circunstancias o en lo que deseamos, sino en quien lo prometió.
Dios le dice al pueblo que estaba sufriendo que celebrase aun sin verlo. Porque la fe no responde a lo que ve, responde a lo que Dios dijo.
El resultado no depende de nuestra realidad o de lo que tengamos, sino de la palabra de Dios sobre nuestra vida.
NECESITAMOS QUE DIOS ROMPA CON NUESTRAS LIMITACIONES.
Algunos, al ver su realidad, lloran, se quejan, se lamentan o, lo peor de todo, se conforman. Pero Dios dice en Isaías 54:2 que no nos limitemos porque nos extenderemos a la derecha y a la izquierda.
Y es que hay una acción que nos toca. Ensanchar el espacio, alargar las cuerdas y reforzar las estacas. Porque Dios no solo da una promesa, sino también una instrucción.
Es ahí donde nos toca a nosotros actuar en fe, prepararnos, expandirnos, hacer espacio y volver a creer. ¡No nos limitemos! Preparémonos para lo que Dios quiere hacer.
Muchos quieren ver más, pero siguen pensando igual. Quieren resultados distintos, pero con la misma mentalidad. Quieren que Dios haga más, pero sin cambiar nada.
Muchas cosas no llegan porque no estamos creyendo ni haciendo nada. El error es seguir viviendo con una mentalidad pequeña. No limitemos nuestra vida a nuestro pasado, miedos, dolor, a lo que dijeron de nosotros o a nuestra realidad actual.
EL MAYOR LÍMITE ESTÁ EN NUESTRA MENTE Y ACTITUD.
Lo que hoy vemos no es todo lo que Dios puede hacer. No nos amoldemos ni conformemos al mundo actual. Porque Dios no nos dejó en la condición en la que estábamos y fuimos rescatados por Él.
Necesitamos que Dios rompa nuestros patrones, nuestra manera limitada de pensar y nuestra manera pequeña de vernos. No nos amoldemos ni conformemos a nuestra realidad o la realidad que nos presenta este mundo.
Romanos 12:1-2 «Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.»
Muchos pierden oportunidades, y no por falta de capacidad u oportunidades. Sino que las pierden por miedo, por conformismo, porque ya se limitaron antes de intentarlo y no se preparan o toman acción.
Mientras nosotros solo vemos lo que nos falta, Dios sigue viendo todo lo que todavía Él puede hacer. No nos limitemos, porque Dios puede hacer mucho más de lo que hoy podemos ver.
Efesios 3:20-21 «Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.»
Dios puede hacer mucho más de lo que hoy podemos imaginar. Pensamos que ya es tarde o que nuestro tiempo ya pasó, pero no limitemos nuestra vida a la medida de nuestra realidad actual.
Ensanchemos nuestro espacio, ampliemos nuestra manera de pensar y hagamos lugar para lo nuevo (Romanos 8:31; Filipenses 4:13).
Extendámonos a la derecha y a la izquierda, porque nuestra acción aún va a bendecir a las siguientes generaciones. Volvamos a creer y a esperar porque Dios todavía no terminó y tiene mucho más para nosotros.
REFLEXIÓN
¿QUÉ ME ESTÁ LIMITANDO HOY?
Poco a poco nos adaptamos tanto a la realidad que terminamos conformándonos con sobrevivir. Nuestra realidad puede no ser la mejor, pero aun así no tiene el poder para definir nuestro futuro. Porque la verdad de Dios está por encima de nuestra realidad.
¿EN QUÉ ÁREA ME ESTOY CONFORMANDO?
Conformismo es aceptar fácilmente cualquier circunstancia. Aun cuando nos hacen mal, no son agradables o no es lo que queremos. Conformismo es dejarse estar y dejar de creer. Nos adaptamos tanto a la realidad que terminamos viviendo muy por debajo de lo que Dios tiene para nuestras vidas.
¿QUÉ PASO DE FE NECESITO DAR?
Muchas cosas no llegan porque no estamos creyendo ni haciendo nada. El error es seguir viviendo con una mentalidad pequeña. No limitemos nuestra vida a nuestro pasado, miedos, dolor, a lo que dijeron de nosotros o a nuestra realidad actual.
