“Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».” Mateo 11:28-30
Los capítulos 11 al 13 de Mateo registran la resistencia de muchas personas al ministerio de Jesús. Aunque Jesús exhibía señales de ser el Mesías, no eran suficientemente convincentes para todos.
Jesús nos enseña que resistirlo nos lastima, ¡pero ese no es su deseo! Por eso, elevando una alabanza al Padre, Jesús nos invita participar de la gracia que nos ofrece el Evangelio.
Debemos esforzarnos por venir a Jesús y así recibiremos la paz que nos produce su compañía, su conocimiento y su compasión.
REFLEXIÓN
¿Cuáles son algunas expectativas erróneas o prejuicios que obstaculizan nuestra relación con Dios?
Venir a Jesús y depositar nuestra confianza en Él no es fácil. Al igual que Juan el Bautista y las personas de este capítulo, esperamos que Jesús se amolde a nuestras expectativas. Mantener una actitud de prejuicio es un impedimento para nuestras relación con Dios y disfrutar de su gracia.
¿Cuáles son algunas razones para no unir nuestras vidas a Jesús?
Jesús nos invita a “tomar su yugo” como forma de unir nuestras vidas a Él. Jesús no quiere forzar esto en nosotros, él desea que sea un acto voluntario de rendición. Al hacerlo, debemos confiar en su conocimiento, perseverando en sus enseñanzas, y así disfrutaremos del descanso que nos brinda su compañía.
¿Qué puede ocasionar tensión en nuestra relación con Jesús al punto de no experimentar su descanso?
Necesitamos entregar nuestras cargas a Dios para poder experimentar Su cuidado. Contamos con la promesa que no va a dejarnos tropezar o caer “Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan.” Salmos 55:22
