PREPARADOS


Mateo 25.1-13

“¡No pasa nada!” Es la expresión que uno escucha decir muchas veces antes de que los problemas exploten.

Somos capaces de culpar a otros o aún de echarle la culpa a la mala suerte, pero cometemos el error de movernos de manera insensata, imprudente, sin prever nuestras acciones. Hasta con un poco de inmadurez en nuestros actos y decisiones, demostrando que no estábamos a la altura de la circunstancias.

Jesús siempre busca hablarnos y enseñarnos de la manera más clara posible porque Él quiere nuestro bien para que no perdamos, quiere que ganemos cada batalla a la que nos enfrentemos.

«La ley del SEÑOR es perfecta: infunde nuevo aliento. El mandato del SEÑOR es digno de confianza: da sabiduría al sencillo.» Salmos 19.7

Muchos prefieren vivir sin cuidados, relajados, sin preparación y eligen enfrentar la vida sin tener los recursos necesarios. Pero al momento de no ver los resultados deseados, se quejan o buscan que otros les resuelvan sus descuidos.

Nosotros sabemos que necesitamos sabiduría para tomar buenas decisiones, y no vivir a merced de las circunstancias. Sabemos que los resultados no son cuestión de suerte, favoritismo o capacidades, sino de saber tomar buenas decisiones y de prepararnos para tener buenos resultados en nuestras vidas.

No basta con hacer algo, necesitamos hacer todo lo necesario para estar preparados para enfrentar lo que viene por delante.

Dejemos de ser simplemente personas que reaccionan a las circunstancias y a movernos con desesperación ante las dificultades que se presentan, y comencemos a trabajar y prepararnos para estar siempre listos. Y la manera de estar preparados es teniendo una vida enfocada en la lectura de la palabra,  la oración y el servicio.

Necesitamos mantenernos firmes y cuidar nuestra vida.

«Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.» 1 Pedro 5.6-9

 

REFLEXIÓN

¿Estoy tomando tiempo para orar en la semana?

«Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.» 1 Juan 5.14

¿Mantengo una lectura continua de la palabra de Dios en mi vida?

«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» 2 Timoteo 3.16

¿Estoy cuidando la comunión con la iglesia y el servicio?

«No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.» Hechos 2.46, 47