Hoy en día, tendemos a huir de todo lo que implique un compromiso. Nos encanta y buscamos siempre lograr el mayor resultado con el menor esfuerzo posible. No queremos nada que genere molestias u obligaciones, y por eso no queremos asumir compromisos.
SIN COMPROMISOS NO HAY RESULTADOS
No queremos asumir obligaciones o algo que nos demande salir de nuestra zona de confort. Pero la zona de confort es más peligrosa que el esfuerzo en sí. Porque solo podremos ver resultados si estamos comprometidos con lo que hacemos y mantenemos continuidad en lo que hacemos.
SI REALMENTE QUEREMOS RESULTADOS NECESITAMOS TOMAR DECISIONES
Queremos a Jesús, queremos lo que él tiene, pero el error es cuando solo lo buscamos con el fin de saciar nuestros deseos y necesidades. Queremos creer en Jesús pero a nuestra manera.
Al igual que cuando Jesús camino en esta tierra y grandes multitudes lo seguían, hoy también muchos se enamoran de Jesús, encuentran en él la verdad, y vienen a la iglesia con alegría. pero en el momento que esto demanda compromiso, se sienten exigidos y dan un paso al costado.
«Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron: —Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 —Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan no porque han visto señales, sino porque comieron pan hasta llenarse.» Juan 6.25-26
Pero la verdadera fe es sobre la revelación de quién es Jesús. Fe es compromiso, un compromiso que te lleva a seguirlo sin dudar. (Juan 6.66-68)
Muchos sienten el evangelio como un compromiso, pero Dios fue quien se comprometió con nosotros primeramente. Nos amó tanto que mando a su hijo, su compromiso fue entregarse. ¿Dónde estaríamos hoy si él no se hubiera comprometido con nosotros? Juan 10.11
Muchos dicen creer en Dios, pero no basta solo con creer, la fe implica el compromiso a hacer la voluntad de Dios. (Mateo 7.15) Seguir a Jesús requiere tomar decisiones. (Lucas 14.25.35)
SEGUIR A JESÚS DEMANDA UN COMPROMISO
Asumir el compromiso de seguir a Jesús va a implica renunciar, decidir voluntariamente dejar todo aquellos que nos impide seguirlo. Porque mientras estemos aferrados a cosas que solo nos limitan, nunca vamos a poder vivir aquello que Dios tiene para nosotros. (Mateo 4.18-19)
Cuando decidimos seguir a Jesús, nuestro compromiso no se vera condicionado por otros, por como vivan, ni siquiera por lo que me hayan hecho. El compromiso es personal, y determinarnos en esto no nos dejará mirar atrás. «…Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.» Lucas 9.57-62
Pero aún cuando sabemos que seguir a Jesús implica renunciar y dejar atrás lo que nos detiene, no quiere decir que nuestro compromiso con él signifique pérdida para nosotros. A veces relacionamos compromiso con cosas malas y negativas, algo que solamente nos produce cargas, exigencias y molestias. Pero cuando se trata de Jesús, comprometernos con él trae alegría y es una decisión que responde al compromiso que primero Jesús asumió con nosotros. Por medio del cual nos dio salvación, aún sin depender de nuestra respuesta. (Juan 3.16 / Juan 1.9-12/ Juan 10.11)
Queremos resultados buenos para nuestras vidas, queremos lo que Dios tiene, entonces necesitamos tomar decisiones contundentes y comprometernos en seguirlo a él.
1 «Puse en el SEÑOR toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
2 Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme.
3 Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el SEÑOR.
4 Dichoso el que pone su confianza en el SEÑOR y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.
5 Muchas son, SEÑOR mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus bondades en favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar.
6 A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero has abierto mis oídos para oírte; tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado.
7 Por eso dije: «Aquí me tienes —como el libro dice de mí—.
8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí».»
Salmos 40.1-8
Al ver cuanto nos ama Dios… no podemos menos que comprometernos con él, surge un deseo de seguirlo.
Vivir para Dios, hacer su voluntad y comprometernos con él es lo mejor que nos puede pasar en la vida. No solo nos trae felicidad, nos hace vivir resultados increíbles, imposible de enumerar, y nos lleva a vivir una vida sobresaliente.
REFLEXIÓN
¿BUSCO A DIOS SOLO POR LO QUE DESEO CONSEGUIR DE ÉL, O ESTOY COMPROMETIDO A HACER SU VOLUNTAD? Para ver resultados necesitamos compromisos. Una fe verdadera y efectiva es la que nos lleva a comprometernos con la voluntad de Dios.
¿ESTOY DEJANDO QUE AQUELLO QUE NO QUIERO SOLTAR O LO QUE OTROS HAGAN CONDICIONEN MI COMPROMISO HACIA DIOS? La decisión de seguir a Jesús es personal, lo que hagan otros no condiciona mi compromiso.
¿VEO MI COMPROMISO CON DIOS COMO PÉRDIDA? La decisión de seguir a Jesús y comprometernos con él trae alegría, y es resultado del amor comprometido de Dios hacia nosotros que nos salvo sin merecerlo y sin condición.
