«Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» Juan 8.31
Es llamativo ver cómo cada cultura posee distintos mitos y creencias, fabulas e historias que le adjudican a una ser o hecho ordinario un poder. Y estas creencias populares, algunas como “La luz mala” “La difunta correa” ó “el gauchito gil” entre otros, se trasladan de generación en generación instalándose como verdades.
Sin darnos cuenta, en la cultura de nuestras iglesias también se han instalado ciertos mitos, ideas que se han ido repitiendo con el tiempo, asumiendo que son verdades divinas pero que si las analizamos a la luz de la palabra de Dios, nos damos cuenta que están lejos de serlo. Mitos y mentiras a las que le hemos dado un grado de poder y veracidad que terminan convirtiéndose en afirmaciones en nuestra manera de ver a Dios y vivir nuestra fe.
Entre los mitos más escuchados está el de “cuando este bien voy a ir a la iglesia”, esta afirmación encierra la idea de que necesitamos ganarnos el derecho o el mérito para poder ser parte de la iglesia, cuando no es así. Pensando así nos privamos de experimentar el poder transformador de Jesús en nuestras vidas, y ES IMPOSIBLE!
Nunca vamos a poder resolver nuestros problemas lejos de Jesús, al contrario, nos acercamos a él porque tenemos la necesidad. Jesús fue llamado “amigo de pecadores” porque él amaba rodearse de aquellos que eran despreciados y que reconocían que tenían necesidad. (Mateo 11.19 / Mateo 9.9-13)
De la misma manera hoy Jesús nos sigue invitando a nosotros, los necesitados, pecadores e imperfectos, a sentarnos a la mesa con él. Nos invita a acercarnos.
Otro mito bastante ligado a la idea anterior es “Dios me está castigando”. Es que cuando sabemos que estamos haciendo lo incorrecto, tendemos a adoptar el papel de víctima, desligándonos de la responsabilidad sobre las consecuencias de nuestras acciones. Sin embargo, Dios pudiendo castigarnos eligió no hacerlo, por el contrario tuvo misericordia de nosotros. (Juan 3.16-17 / Romanos 5.8 / Juan 8.1)
Efesios 2.4-5 «Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, 5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!»
Los hombres muchas veces condenamos pero Dios elige tener misericordia. Sin embargo nos dice NO VUELVAS A PECAR, aunque nosotros nos engañamos excusándonos en “DIOS ES AMOR” refiriéndonos indirectamente a que podemos hacer cualquier cosa sin tener consecuencias, este es otro gran mito entre los creyentes. La palabra de Dios nos insta a ser prudentes, pensar en los riesgos y evitar dolores. (Proverbios 27.12 / Galatas 6.5,7)
Tenemos en la palabra las herramientas para tomar buenas decisiones, sin embargo muchas veces decimos, “ESTOY VIVIENDO UN TIEMPO DE SILENCIO CON DIOS”.
Llegamos a pensar que por nuestra condición Dios deja de hablarnos y dejamos de ser importantes para Él, pero desde el comienzo de la creación, Dios busca hablarnos, caminar con nosotros. Y aunque los hombres prefirieron caminar sin Dios... aun así, él movió cielo y tierra para llegar a nosotros, y nos dejo su palabra para hablarnos. (Hebreos 1.1-2 / 2 Pedro 1.19)
Necesitamos abrir nuestro oídos para escucharlo. Pero no solo creemos que no nos habla, también llegamos a pensar que Dios no nos escucha, y esta es otra gran mentira. Dios te escucha y quiere responder a tu necesidad. (Salmos 22.24 / Salmos 34.17-18 / Jeremías 33.2-3 / Mt 7.7-8 / Filipenses 4. 6-7)
Necesitamos cortar con estaos mitos y mentiras que condicionan nuestra vida, nos impiden disfrutar a Dios y su salvación.
LAS MENTIRAS SE ROMPEN CON LA VERDAD
Jesús ES LA VERDAD Y EL TIENE PALABRAS DE VIDA PARA NOSOTROS (Juan 8.31). Estas mentiras lejos de ser inofensivas terminan dañando la fe de muchos. (1 Timoteo 4.1) La verdad de Dios tiene poder en nosotros cuando, no solo la oímos, sino que la aplicamos en nuestras vidas y hablamos lo que Dios dice en toda circunstancia. (Proverbios 18.21 / Santiago 1.21 / Mateo 7.24-27 / Mateo 4.4 / 2 Timoteo 3.14-17 / 2 Timoteo 4.1-5 / 2 Corintios 5.20)
SOLO LA VERDAD DE JESÚS PUEDE LIBRARNOS DE TODA MENTIRA!
REFLEXIÓN
¿QUE MITOS ESTÁN CONDICIONANDO TU MANERA DE VER Y RELACIONARTE CON DIOS? Estos mitos y mentiras lejos de ser inofensivos, nos limitan y dañan nuestra fe y la de otros. Necesitamos identificarlas.
¿ESTOY DEJANDO QUE ESTAS MENTIRAS ME PRIVEN DE DISFRUTAR LO QUE DIOS HIZO POR MI? Dios lejos de querer castigarnos o condenarnos, quiere salvarnos y llevarnos a vivir una vida en libertad. Acercarnos a él es la única manera de experimentarlo.
¿ESTOY DANDO LUGAR A LA VERDAD DE DIOS EN MI VIDA? Solo la verdad de Jesús puede romper con las mentiras que cargamos. Su verdad nos hace libres y nos recuerda que TODOS FUIMOS LLAMADOS a estar con él y compartirlo a OTROS.
