CREÉTELO


«A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe».» Romanos 1.16-17

Aunque en la actualidad hemos ganado sensibilidad en temas referidos al bullying, algo que hace años se consideraba “simples bromas”, todavía entre amigos tenemos nuestros permitidos, esas bromas o apodos internos que fuera de un ambiente de confianza serian totalmente ofensivos. 

Cuantas veces hemos tenido diferencias entre amigos o familia... peleas, palabras cruzadas, aún hirientes... pero si viene alguien de afuera, un extraño, y se atreve a hablar mal de nuestro amigo, hermano, familia, o incluso nuestro país, aun nosotros teniendo nuestras diferencias somos capaces de dejar la vida para defenderlo. 

Sin embargo, cuando se trata de nosotros mismos, no tenemos reparo en lo que decimos. Hablamos de manera despectiva sobre nosotros y aún permitimos que las palabras de otros se conviertan en nuestra forma de vernos y de pensar de nosotros mismos.

Nuestra autoestima esta tan dañada que no nos creemos importantes, ni creemos tener lo necesario para lograr algo en la vida. Y así permitimos que nuestro ánimo sea afectado, nuestra vida condicionada, y nos limitamos a no ver resultados, a creer que siempre vamos a ser así.

Hemos recibido tanta ofensa y tanta descalificación en la vida que hasta nos incomoda que alguien nos elogie, nos cuesta ver algo bueno en nosotros, de hecho, cuanto nos cuesta creer que Dios nos ama y está interesado en nuestras vidas, nos cuesta entender su amor a nosotros.

DIOS VIO VALOR EN NOSOTROS

Es más fácil ver nuestros errores y creer que esa es nuestra realidad. Y aunque es real nuestra condición, y que fuera de Dios no tenemos esperanza alguna (Romanos 3.10-12), aún en esa condición Jesús entregó su vida por nosotros. (Romanos 5.8). Es verdad que no podíamos hacer nada para cambiar nuestra realidad, pero hoy por medio de la fe, al creer en lo que Cristo hizo por nosotros, somos justificados, perdonados, hechos justos y sin culpa. Pero esta salvación y justificación toma efecto en nosotros al creer y confesar. (Gálatas 2.16 / Gálatas 3.11)

Vivimos tan condicionados por nuestra historia que aún teniendo esta gran oportunidad frente a nuestros ojos no podemos verla. El pueblo de Israel había sido esclavo en Egipto por 430 años (Exodo 12.40). Era imposible para ellos salir de esa realidad, pero Dios en su misericordia, los saco de allí con señales y milagros, llevándolos a una tierra de abundancia, donde fluía leche y miel. Al llegar allí enviaron a doce espías a ver la tierra que Dios les había prometido (Números 13.25-33). Estos al regresar, diez de ellos, aún comprobando que la tierra era tan prospera como Dios les había prometido, sólo se enfocaron en la dificultad que veían de poder conquistarla. Sin embargo Caleb y Josue los hicieron callar y recordaron que si Dios lo había prometido, iban a poder tomar la tierra. Caleb y Josué se lo creyeron, creyeron en las promesas de Dios y creyeron que podían lograrlo (Números 14.7). No solo lo creyeron, sino que lo hablaron, por eso ellos dos fueron los únicos en entrar a la tierra y disfrutar lo que Dios había prometido.

Al igual que ellos, nosotros necesitamos creer. Necesitamos CREERNOSLA, no se trata de orgullo, sino de creer que Dios nos ama, que somos escogidos y que tenemos lo necesario para lograrlo.

Basta de sabotear tu futuro, tu familia, tus proyectos, tu trabajo y economía. La realidad no es condicionante para lo que Dios puede hacer. Necesitamos comenzar a creer y hablar lo que Dios dice sobre nosotros (2 Corintios 4.13).

EL EVANGELIO ES UNA GRAN NOTICIA QUE VINO A REVOLUCIONAR NUESTRAS VIDAS Y SACARNOS DE LA MEDIOCRIDAD, DE LA ESCLAVITUD

Sin embargo hay creyentes que aún hoy se dejan limitar por las circunstancias. Pero necesitamos tomar lo que Dios nos habla, creerlo y ponerlo en acción de lo contrario no sirve de nada. (Santiago 1.22 / Santiago 2.17)

DIOS QUIERE LLEVARTE A VIVIR UNA VIDA MUY DIFERENTE A LO QUE HASTA AQUI TE ACOSTUMBRASTE A VIVIR, PERO VA A DEMANDAR DE VOS CREERLO, CONFESARLO Y PONERLO EN ACCIÓN

 

 

  REFLEXIÓN  

¿QUE PALABRAS ESTAN CONDICIONANDO MI VIDA? Lo que hablamos sobre nosotros y lo que otros dicen muchas veces condiciona la manera en la que nos vemos, necesitamos dejar de darle autoridad a lo que quiere limitarnos.

¿ESTOY CREYENDO LO QUE DIOS DICE SOBRE MI? Aún cuando nuestra condición no nos daba esperanza, Jesús entregó su vida para salvarnos, justificarnos y hacernos libres! AFIRMA LO QUE DIOS DICE DE VOS!

¿QUE ESTOY HACIENDO CON LO QUE DIOS ME HABLA? Si solo lo creemos pero no lo ponemos en acción no sirve de nada. Necesitamos creer, confesar y poner en acción las promesas de Dios sobre nosotros.