DESCUBRIR TU PROPÓSITO


«17 Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. 18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos.» Efesios 1:17-18

En la actualidad, distintas disciplinas y ciencias se unen, intentando guiar a las personas a descubrir su propósito, a resolver la gran incógnita acerca de su destino. Nos equivocamos pensando que nuestro propósito está ligado a nuestra vocación, profesión u oficio.

Sin embargo, es en Dios, en quien realmente podemos descubrir nuestra verdadera identidad y razón de existencia.

Podemos ver como Pedro, siendo uno de los discípulos más espontáneo y temperamental, recibe una revelación de quién es Jesús. (Mateo 16:15-18) Y en consecuencia, el mismo Jesús otorga a Pedro una nueva identidad, aquella para la cual Dios lo había creado.

Seguramente si hoy nos piden que describamos quienes somos, hablaríamos, de nuestras raíces, de la familia de la cual provenimos, de nuestros logros profesionales, o tal vez de nuestros errores, fracasos o lo que otros hablaron sobre nosotros. Pero que importante es saber y recordar que cada uno de nosotros estamos representados en Pedro, personas comunes a las cuales Dios nos da una nueva identidad, no determinada por nada de lo que hemos vivido sino por lo que Dios mismo dice de nosotros.



«Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. 7 En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia.» Efesios 1:4-7 (NVI)

Cuando entendemos que en Jesús tenemos una nueva identidad, comprendemos que en Él somos hechos nuevos. Dios no viene a nuestras vidas para reparar lo que no funcionaba sino para transformarnos por completo, para hacernos una nueva criatura. (2 Corintios 5.17) Y no es por algo que humanamente podamos hacer, sino por lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.

Y lo que Dios hizo y la manera en la que él nos ve no cambia según las circunstancias, ni depende de lo que vemos, sino de creer que si Dios lo dice, así es. (Salmos 139:13-14)

Cuando conocemos más a Dios y entendemos quien es Él, podemos comprender con claridad quienes somos nosotros en Jesús. Aunque muchas veces la influencia de lo que vivimos nos hace ver una imagen distorsionada de quienes somos, en Dios recordamos nuestra verdadera identidad, comprendemos que nuestro principal propósito es caminar con Jesús. (Mateo 6.33) y esta es nuestra esperanza segura, que aunque vengan los días malos, Jesús estará con nosotros todos hasta el fin.

LA IDENTIDAD QUE DIOS NOS DA, NOS OTORGA UN PROPÓSITO MUCHO MÁS GRANDE QUE NOSOTROS MISMOS, EL DE ACERCAR A LAS PERSONAS A JESÚS.

“… Que comiencen a entender quien los cree para que fueran, y construyan una iglesia que sea tan poderosa que toda la autoridad del infierno no pueda impedirlo.” (Mateo 16.19)

Lo que Dios hace en nosotros es para compartirlo con otros, en cada lugar en el que nos movemos. Pensamos que no tenemos lo suficiente para llevar a cabo este gran propósito, pero DIOS TE HIZO APTO PARA COMPARTIR SU MENSAJE EN CADA RINCÓN DE LA TIERRA.

En tu casa, con tus hijos, con tus compañeros de trabajo o estudio, en el ámbito social en el que te muevas, compartir lo que Dios hizo en tu vida puede transformar la vida de otros. (Lucas 8.26-39)



REFLEXIÓN

¿QUÉ ESTOY CREYENDO SOBRE QUIEN SOY YO? Cuando conocemos a Dios podemos vernos como Él nos ve, Jesús nos da identidad.

¿ESTOY VIVIENDO MI PROPÓSITO DE CAMINAR CADA DÍA CON DIOS? Nuestro mayor propósito es la esperanza segura que tenemos de caminar con Jesús cada día en medio de toda la circunstancia. ¡Él no va a dejarnos solos!

¿ESTOY APROVECHANDO LAS OPORTUNIDADES PARA COMPARTIR A OTROS SOBRE JESÚS? La identidad que tenemos en Dios nos asigna un propósito mayor a nosotros mismos, ser embajadores de su mensaje. Y tenemos todo lo necesario para hacerlo, solo nos toca creer en lo que Jesús dice de nosotros y compartirlo con cada persona en nuestro entorno.