«¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El SEÑOR es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. 29 Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. 30 Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; 31 pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.» Isaías 40.28
¿Cuánto nos enoja o nos frustra cuando las cosas que proyectamos o ideamos de una manera, no resultan así?, queremos tener el control de todo la mayor parte del tiempo, o al menos creer que lo tenemos.
En Lucas 24.13-35 vemos como dos discípulos caminaban hacia Emaús, tan eclipsados por la desilusión de haber perdido a Jesús que no lograban verlo caminar a su lado. Al igual nosotros, muchas veces estamos tan encasillados en lo que nos está sucediendo que no logramos ver a Jesús.
Poner tanta atención en la realidad que estamos viviendo, hace que ésta tome control de nuestro ánimo y de nuestra manera de ver las cosas. Así como estos discípulos, muchas veces no podemos ver porque simplemente nuestra atención está en el lugar equivocado. La mayor frustración que tenían estos dos era que abrazaban la esperanza de que Jesús restableciera el reino de Israel, tan aferrados estaban a esta idea que no podían comprender que lo que Jesús vino a hacer era mucho más grande que eso, Jesús no vino a librar a una nación del dominó de otro Imperio, vino a salvar a la humanidad de la esclavitud del pecado para darnos vida eterna. Sin embargo, ellos tenían un deseo egoísta.
Las desilusiones surgen de falsas esperanzas a las que decidimos aferrarnos, pero los planes y los pensamientos de Dios son mejores y más altos que los nuestros, y no se limitan a nuestra necesidad egoísta, sino que van mucho más allá, pero a pesar de que estos dos discípulos tardaron en comprender lo que Jesús vino a hacer, él Señor no los descartó, sino que camino con ellos se tomó el tiempo de explicarles todas las cosas hasta que sus ojos fueran abiertos. De la misma manera Dios camina a nuestro lado y busca hablarnos con claridad, está en nosotros poner nuestra atención en los que Dios nos está queriendo decir (Salmos 73.21-22). Sin embargo, muchos eligen vivir la vida frustrados y amargados por mirar la realidad que los rodea y no a Jesús, y aún llegan a pensar que Dios los abandona, pero que bueno es recordar que Él siempre está cercano a nosotros, dispuesto a enseñarnos y guiarnos en el camino correcto.
«El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. 9 No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» Salmos 32.8-9
Ésta tiene que ser nuestra búsqueda constante, que Jesús camine a nuestro lado, que nos enseñe por donde y como tenemos que avanzar. No hay nada que pueda impedir que los planes de Dios se cumplan, por eso, aferrarnos a él y mirarlo por encima de cualquier circunstancia es lo que nos da seguridad. Por encima de todo, DIOS SIGUE TENIENDO EL CONTROL.
Cuando las situaciones se escapan de nuestras manos, cuando lo que vivimos nos supera y sentimos que no podemos con ello, Dios sigue siendo nuestro buen pastor, aquel que tiene cuidado de nosotros y suple todas nuestras necesidades. En vez de enfocarnos en la dificultad que estamos viviendo, hoy podemos decidir ser agradecidos y reconocer lo que Dios hace en nuestras vidas, cuanto nos cuida y está con nosotros cada día. (Josué 1.9 / Romanos 8.31-39)
Dios no te pasa por alto, que hoy no puedas verlo no significa que él no esté a tu lado. Hoy podemos acercarnos a Dios en oración, hablar con Él y escuchar su voz para que nuestros ojos sean abiertos y salir del pozo en el que estábamos. Podemos acercarnos a Dios para ver con claridad que él está con nosotros y confiar en Él porque tiene todo bajo control.
REFLEXIÓN:
¿ESTOY ANGUSTIADO POR AQUELLAS COSAS QUE NO PUEDO CONTROLAR?Entender que no podemos tener el control de nada y necesitamos depender de Dios es lo que nos va a evitar caer en la angustia y la frustración.
¿ME ESTOY SINTIENDO ABANDONADO O IGNORADO POR DIOS? Poner nuestra atención en las circunstancias no nos permite ver que Dios está caminando con nosotros. aun cuando estamos errados o mirando al lugar equivocado, Jesús camina con nosotros y quiere ayuda a ver con claridad.
¿ESTOY CONFIANDO EN EL CUIDADO DE DIOS? Los planes de Dios para nuestras vidas son mayores a los nuestros. Él sigue siendo ese buen pastor que nos cuida, nos sostiene y nos guía a su increíble propósito con amor. ¡PODEMOS CONFIAR EN EL, PORQUE TIENE TODO BAJO CONTROL!


