«Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.» Salmo 51:16-17 NVI
¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 12 de PRIMERO ORÁ. Preparate un café o mate, abrí tu corazón para escuchar lo que Dios tiene para decirte y no te olvides de compartir este devocional con otros.
Muchas veces pensamos que para agradar a Dios tenemos que mejorar nuestros hábitos o conductas, pensamos que al cumplir con ciertas «normas» vamos a ser dignos de acercarnos a Él. Pero en 2 Samuel 11 y 12 vemos uno de los momentos más oscuros y honestos en la vida de David. Aun después de fallar, descubrió una verdad que todavía es real: Dios no mira nuestra perfección, sino nuestro corazón.
«Pero el Señor dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.» 1 Samuel 16:7 NVI
La oración es el espacio donde podemos acercarnos a Dios con total sinceridad y confianza. No necesitamos aparentar, fingir, esconder o maquillar lo que somos para agradarle. Cuando oramos, Jesús no espera perfección, sino un corazón rendido. No hacen falta palabras complicadas ni discursos armados, porque lo que Dios busca es un corazón abierto que quiera ser transformado.
«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu firme dentro de mí.» Salmo 51:10 NVI
Cuando nos acercamos a Dios con un corazón sincero y humilde, le damos lugar para que Él transforme nuestra vida. Es ahí donde Dios comienza a restaurarnos y renovarnos desde adentro, para que nuestra manera de vivir y nuestras acciones reflejen lo que Él está haciendo en nuestro corazón.
Esta renovación no ocurre de un día para el otro, es un proceso que se construye con el tiempo. Cada vez que elegimos entregarle nuestra vida a Jesús, aun sin ver resultados inmediatos, podemos tener la certeza de que Él no nos rechaza. Nos acercamos a Él con confianza y sinceridad, sabiendo que nos escucha y que está obrando para nuestro bien.
«Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.» Filipenses 1:6 NVI
REFLEXIÓN
¿ESTOY PERMITIENDO QUE ALGO CAMBIE EN MÍ O SOLO ESTOY CUIDANDO LAS APARIENCIAS?
Pidámosle a Dios que nos muestre si hay algún área de nuestras vidas en las que necesitemos mostrar más honestidad, acercándonos desde un deseo genuino de ser transformados.
