«Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer.» Deuteronomio 5:33 NVI
¡Hola VIVILO! Comenzamos la tercera y última semana de PRIMERO ORÁ agradecidos por lo vivido y expectantes por lo que Dios quiere hacer en nosotros. Disfrutemos de esta última semana juntos.
Desde Su amor perfecto, Dios nos ofrece guías, consejos y caminos claros para enseñarnos cómo caminar. Lejos de ser cargas o reglas impuestas para limitar nuestra libertad, Sus instrucciones son expresiones de Su cuidado y de Su deseo de vernos vivir plenamente.
«Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.» Jeremías 29:11 NVI
Dios interviene en nuestras vidas porque quiere lo mejor para nosotros. No nos guía para restringirnos, sino para protegernos, bendecirnos y conducirnos con propósito. Su camino es bueno, aun cuando no lo entendemos. Es seguro, incluso cuando parece difícil y es perfecto, aun cuando no coincide con lo que sentimos.
«El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir» Salmo 37:23 NVI
Muchas veces confundimos obediencia con pérdida de libertad. Pensamos que obedecer a Dios es dejar de elegir, cuando en realidad es todo lo contrario. Dios no nos llama a obedecer porque quiera controlarnos, sino porque nos conoce profundamente. Nada en nuestra vida es al azar: fuimos creados y diseñados con propósito.
Dios conoce cada parte de nuestro interior, nuestras motivaciones, temores, deseos y decisiones antes de que existan. Él ve el camino completo, incluso aquello que nosotros todavía no entendemos.
«Señor , tú me examinas y me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares.» Salmo 139:1-3 NVI
Por eso, nuestra obediencia no puede depender de lo que vemos, sentimos o pensamos en un momento determinado. Las emociones y las circunstancias cambian, pero la verdad de que Dios conoce y desea lo mejor para nosotros permanece para siempre. Obedecer no es perder libertad, es crecer y elegir vivir la vida que Dios pensó para nosotros.
«Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.» Proverbios 3:5-6 NVI
Podemos descansar en la certeza de que Dios nunca busca nuestro mal. Cada vez que nos llama a obedecer, lo hace porque sabe lo que necesitamos y hacia dónde nos quiere llevar. Aun cuando no entendemos todo, podemos elegir seguir Su camino confiando en que sus planes son para nuestro bien.
«Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer.» Deuteronomio 5:33 NVI
Decidimos caminar por el camino que Dios planeó para cada uno de nosotros, aun cuando no tengamos todas las respuestas. Esta decisión se sostiene cuando nos sostenemos en Su amor y no en nuestras emociones. A través de la oración, buscamos la valentía de obedecer, especialmente en los momentos donde más nos cuesta.
REFLEXIÓN
¿EN QUÉ ÁREAS NECESITO OBEDECER MÁS A DIOS?
Hoy podemos detenernos y reconocer en qué decisiones, emociones o áreas de nuestra vida nos cuesta confiar plenamente en Dios. Tal vez hay cosas que queremos controlar, entender o resolver a nuestra manera. Al orar, le pedimos que nos muestre qué está ocupando el primer lugar en nuestro corazón y que nos ayude a confiar en Su plan, aun cuando no lo comprendemos del todo. Elegimos obedecer con un corazón firme, agradecido y rendido, sabiendo que Su camino siempre es para nuestro bien.
