«Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación. Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios». 2 Corintios 5:18-20 NVI
¡Hola VIVILO! Comenzamos el día 16 de PRIMERO ORÁ con expectativa. Elegimos detenernos y escuchar a Dios, confiando en que Su voz trae claridad. Tomate este momento y compartí este devocional con otros.
El propósito que Dios nos dio es claro y eterno: reconciliar al mundo con Él y hacer discípulos de Jesús. No depende de nuestra ocupación, personalidad o etapa de la vida. El propósito no cambia, porque nace en el corazón de Dios. En cada lugar donde estamos, Él nos llama a vivir como embajadores de Cristo, representándolo con nuestras palabras, decisiones y forma de amar.
La Palabra nos recuerda que Dios nos reconcilió consigo mismo y luego nos confió el ministerio de la reconciliación. Esto significa que no solo fuimos alcanzados por Su gracia, sino también enviados con un mensaje de esperanza. No somos espectadores del plan de Dios: somos parte activa. Jesús no solo nos salvó, sino que nos invitó a participar de Su misión redentora.
«Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación.» 2 Corintios 5:18 NVI
Jesús nos envía a hacer discípulos en todas las naciones dándonos poder por medio del Espíritu Santo para ser Sus testigos hasta lo último de la tierra. Esto nos recuerda que el propósito no se vive solo en momentos especiales, sino en lo cotidiano: en nuestras conversaciones, decisiones, actitudes y forma de amar.
«Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.» Mateo 28:19-20 NVI
«Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, hasta en los confines de la tierra.» Hechos 1:8 NVI
La pregunta no es si tenemos propósito, sino cómo estamos respondiendo a él. Dios desea usar nuestra vida para que otros conozcan Su gracia. Vivir con propósito es vivir con intención, con valentía y con compasión, sabiendo que somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos.
Hoy podemos pedirle al Señor que avive en nosotros la pasión por alcanzar a otros, que nos abra puertas y nos ayude a vivir cada día con la conciencia de que somos Sus embajadores dondequiera que vayamos.
REFLEXIÓN
¿ESTOY LLEVANDO EL MENSAJE DE JESÚS A OTROS?
Dios nos dio un propósito claro: que todos puedan conocer el mensaje de salvación en Jesús. Hoy podemos preguntarnos cómo estamos viviendo ese llamado en lo práctico: en nuestras relaciones, en nuestra forma de servir y en las oportunidades que tenemos para reflejar a Cristo. Elegimos involucrarnos intencionalmente en dar a conocer el evangelio, confiando en que Dios puede usar nuestra vida para acercar a otros a Él.
