DÍA 18 — Juntos en el Espíritu

«Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.» Efesios 4:3 NVI

 

¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 18 de PRIMERO ORÁ, estamos llegando al final de estos 21 días. Tomate este tiempo y disponete a escuchar Su voz.

La unidad del Espíritu es un regalo que Dios nos da, pero también una responsabilidad que elegimos asumir cada día. En Efesios 4, Pablo nos anima a esforzarnos por mantenerla, dejando en claro que la unidad no se da por si sola, sino que se cuida, se protege y se elige. Requiere intención, humildad y una decisión constante de caminar guiados por el Espíritu.

Esta unidad nace cuando recordamos que todos formamos parte de un mismo cuerpo y que Cristo es quien nos une.

«Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.» Efesios 4:4-6 NVI

Cuando la Biblia habla del «vínculo de la paz», nos muestra que la paz es el lazo que mantiene unida a la Iglesia. Vivir en unidad y paz no se trata de evitar conflictos o de fingir que todo está bien, sino de elegir responder con amor aun cuando sería más fácil hacerlo desde el orgullo, la dureza o la irritación. La verdadera paz se construye cuando recordamos de que lo que nos une es que hemos sido salvados por Jesús.

«Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.» Romanos 12:18 NVI

«Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.» Colosenses 3:14-15 NVI

La unidad se construye cuando cada uno decide rendir su ego delante de Dios. Cuando elegimos escuchar antes de reaccionar, perdonar antes de guardar resentimiento y servir antes que exigir. Así reflejamos el carácter de Cristo en nuestra manera de relacionarnos.

«siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.» Efesios 4:2 NVI

«Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.» Romanos 15:5-6 NVI

La división limita lo que Dios quiere hacer en la iglesia, mientras que una iglesia que cuida la paz, la humildad y la unidad se convierte en un terreno fértil para la obra del Espíritu Santo. Mantener la unidad requiere esfuerzo, pero es un esfuerzo que transforma, purifica el corazón y nos hace más parecidos a Jesús. Al elegir cuidar la unidad, honramos al Espíritu que habita en nosotros y glorificamos al Dios que nos llamó a ser un solo cuerpo.

«¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!» Salmo 133:1 NVI

 

REFLEXIÓN

¿ESTOY LLEVANDO UNIDAD EN DONDE DIOS ME PUSO?
Podemos contribuir a la unidad cuando elegimos buscar la paz, escuchar con humildad, responder con amor y permitir que el Espíritu guíe nuestras acciones más que nuestras emociones.